IRÁN: CAPÍTULO 3


Punto 5: Tensiones entre Occidente e Irán

5.1 Historia de las sanciones internacionales y cómo afectan al régimen clerical

Las sanciones internacionales han jugado un papel crítico en la relación entre Irán y Occidente, especialmente tras la Revolución Islámica de 1979. Desde entonces, Estados Unidos y sus aliados han implementado una serie de sanciones económicas, comerciales y financieras dirigidas principalmente contra sectores clave de la economía iraní como el petróleo, el gas y los bancos. 

Como explica Shireen (2010):  

Las sanciones tienen el propósito de debilitar al régimen clerical, afectando sus ingresos y limitando su capacidad de actuar en el ámbito internacional (p.78). 

Estas medidas han tenido consecuencias profundas en la economía y en la vida cotidiana de los ciudadanos iraníes, pero también han fortalecido una narrativa de resistencia que el clero utiliza para cohesionar a la población en torno a un sentimiento de defensa de la soberanía.


5.2 La narrativa religiosa frente a las críticas occidentales: derechos humanos, libertad de expresión, etc.

Enfrentado a críticas por su postura en temas de derechos humanos y libertad de expresión, el régimen iraní ha usado una narrativa religiosa para justificar sus políticas internas. El gobierno presenta la sociedad islámica como alternativa al “individualismo secular” promovido por Occidente, lo cual incluye restricciones en la libertad de expresión y ciertos derechos civiles. 
Esto ha permitido al clero presentarse como defensor de la cultura y valores iraníes, rechazando la influencia cultural de Occidente en la sociedad.

5.3 El programa nuclear iraní y la retórica religiosa en la política de defensa

Irán ha defendido su programa nuclear en términos de autodeterminación y resistencia. Aunque el clero ha declarado en varias ocasiones que el programa nuclear tiene fines pacíficos, la narrativa oficial se enmarca en la retórica religiosa del “derecho a la autosuficiencia” y la “protección de la nación islámica”. 
Khomeini (2006) afirmaba que: 

"Nuestra nación debe estar lista para enfrentar cualquier amenaza a nuestra soberanía" 

Y esta ideología sigue siendo una piedra angular en la política de defensa iraní. La retórica de resistencia y autodeterminación se ha intensificado especialmente en respuesta a las presiones internacionales, lo que refuerza el discurso de protección y autonomía promovido por el clero.





5.4 Esfuerzos para resistir la hegemonía occidental mediante la diplomacia religiosa

El régimen clerical ha utilizado una diplomacia basada en la religión como herramienta para contrarrestar la hegemonía occidental. A través de su red de alianzas con movimientos chiitas y otros actores en el mundo islámico, como Hezbolá en Líbano o los hutíes en Yemen, Irán busca proyectar su influencia y construir una coalición de países que comparten una visión similar de resistencia frente a Occidente. Según Toby Matthiesen en Sectarian Gulf, Irán promueve su ideología islámica y su influencia política como una forma de diplomacia para reforzar su postura en la región y posicionarse como un líder del chiismo global, especialmente frente a potencias sunitas como Arabia Saudita (Matthiesen, 2013).




Punto 6: El Clero en la Política Interna y la Economía

6.1 Relación entre el clero y cuerpos políticos como el Parlamento y la presidencia

La influencia del clero se manifiesta de manera prominente en las instituciones políticas de Irán, particularmente en el Parlamento (Majlis) y la presidencia. El Consejo de Guardianes, integrado mayormente por clérigos y supervisado por el Líder Supremo, tiene la facultad de vetar leyes aprobadas por el Parlamento que considere contrarias a los principios islámicos. Esta relación crea una dinámica de poder en la que el clero actúa como guardián de la moralidad y los valores islámicos dentro de la legislación. 
Arjomand (1988) explica que:
Este sistema asegura que la política iraní se mantenga alineada con los principios de la Revolución Islámica y que el control clerical sobre los organismos de supervisión garantiza su rol preeminente en la toma de decisiones (p.152).

 

6.2 Control clerical de sectores económicos clave, como los bonyads (fundaciones religiosas)

Los bonyads, o fundaciones religiosas, representan un importante mecanismo a través del cual el clero controla sectores clave de la economía iraní. Estas organizaciones, como la Fundación de los Oprimidos y la Fundación de los Mártires, gestionan vastos recursos financieros y poseen propiedades significativas en Irán. Esto permite al clero no solo asegurar el flujo de ingresos independiente del gobierno, sino también influir en el desarrollo económico y distribuir recursos a sus partidarios.


6.3 Luchas de poder entre reformistas y conservadores dentro del sistema clerical

Dentro del sistema político iraní, existen facciones reformistas y conservadoras, reflejando la diversidad de opiniones dentro del clero. Mientras que los reformistas abogan por mayores libertades civiles y por modernizar ciertos aspectos de la legislación, los conservadores buscan mantener los principios tradicionales del islam en la política.
Ansari (2006) menciona que: 
Estos conflictos se manifiestan en temas como la economía, los derechos de las mujeres y las libertades civiles, y que las tensiones internas a menudo reflejan las demandas de diferentes sectores de la sociedad iraní (p.108). 
Esta lucha interna afecta directamente el rumbo político de Irán y muestra la complejidad de su sistema clerical.

6.4 El papel del clero en la gestión de las protestas y las demandas sociales

El clero ha tenido un rol central en la respuesta a las protestas sociales en Irán, justificando medidas de control a través de una narrativa religiosa. Durante episodios de descontento popular, el régimen clerical a menudo adopta un enfoque autoritario, argumentando que las medidas de control son necesarias para preservar la estabilidad y la moralidad islámica. Michael M. J. Fischer en Iran: From Religious Dispute to Revolution describe cómo el clero utiliza una mezcla de represión y retórica religiosa para deslegitimar las protestas, describiéndolas como influencias occidentales contrarias a los valores islámicos de la nación (Fischer, 1980). Esto permite al régimen consolidar su control y responder a la disidencia sin comprometer sus principios.

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